79.411.955 metros cúbicos depurados

79.411.955 metros cúbicos depurados

Durante 2023, las depuradoras de Navarra trataron 79.411.955 metros cúbicos de agua residual. El volumen medio de una piscina olímpica son 3.375 metros cúbicos, por lo que podríamos hablar de casi 23.530 piscinas olímpicas, para hacernos una idea como público general de la cifra correspondiente al año pasado. El año anterior, en 2022, fueron tratados un equivalente a 21.700 piscinas olímpicas y los datos se pueden contrastar con la memoria correspondiente a ese ejercicio, que recordamos coincide con el año natural.

Territorialmente, hay dos mancomunidades que gestionan las instalaciones de depuración, además de NILSA (como empresa pública del Gobierno de Navarra). Se trata de las dos mayores mancomunidades de la Comunidad Foral: por una parte, Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, que trató 35.474.715 metros cúbicos de agua residual, dando servicio a más de 365.000 habitantes. Y por otra, Mancomunidad de Montejurra, cuyas instalaciones depuraron 4.818.365 metros cúbicos, cubriendo una población que supera las 42.000 personas.

En NILSA tratamos 39.118.875 metros cúbicos, correspondientes al agua sucia de más de 226.000 personas, sobre un censo total de 635.824 habitantes (datos de 2023). Sin embargo, la medida que utilizamos para medir la carga contaminante del agua no es la de habitante censado, sino la de habitante equivalente. ¿Qué quiere decir? Que aplicamos un coeficiente para traducir a habitantes la carga contaminante de otras actividades no humanas, como la industria, por ejemplo.

De esta manera podemos presentar en una única unidad la contaminación que eliminamos del agua y evitamos que sea devuelta al río. Un habitante equivalente corresponde aproximadamente a 2,5 habitantes reales (humanos, censados). Así que manejamos un total de más de un millón de habitantes equivalentes, medida que incluye el resto de actividades que depuramos (industrias, actividades agrícolas, ganaderas, polígonos...).

Del proceso de depuración, se obtiene una segunda derivada: el lodo, la materia seca que separamos del caudal, precisamente para limpiarlo. Este lodo, también llamado fango, sumó 174.604 metros cúbicos durante el año pasado. Desde hace años, lo tratamos antes de llevarlo a su destino final, que incluye aplicación agrícola. Las depuradoras de mayor tamaño cuentan con una línea de fangos para su tratamiento, y desde las más pequeñas, que no la tienen, se traslada hasta las mayores. De manera que todo el lodo, al igual que el agua antes de ser devuelta al río, es procesado para higienizarlo. Depurar agua no solo consiste en limpiar el líquido, sino también en responsabilizarnos de la materia contaminante sólida, para precisamente descontaminarla.

Finalmente hay que reseñar la energía consumida: las instalaciones de depuración son grandes consumidoras de electricidad. No obstante, nuestro objetivo es llegar a ser climáticamente neutros, para lo que estamos, entre otras medidas, llevando a cabo un plan de instalación de placas solares con un horizonte temporal 2021-2026. En la actualidad, generamos 12.667.601 kWh anuales de energía y consumimos 22.879.286 kWh al año. Hablamos del plan de depuración integral, es decir, de todas las instalaciones, independientemente de si las gestiona NILSA o alguna mancomunidad.

Dado que la energía consumida es casi el doble que la producida, NILSA explora otras vías para conseguir esa neutralidad climática en sus instalaciones. En este contexto, se enmarca el proyecto de fangos de Tudela, que tratará la materia orgánica resultante de la depuración y logrará generar energía con ella, en línea con lo que ya hace la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona.

En la actualidad, la producción energética en la Comarca de Pamplona es de 19,6 GWh/año. La generación prevista en Tudela a la finalización del proyecto es de 11,8 GWh/año. Si a esto se añade la producción de las placas fotovoltaicas y que asciende a 1,5 GWh/año, supone el 93% de la energía que consumen todas las instalaciones de Navarra, lo que, unido a la compra de un 7% de energía verde, equivaldría a la neutralidad energética del sistema, tal y como solicita la Unión Europea.

Pero este es un capítulo que desarrollaremos en la próxima memoria, la correspondiente a 2024, ya que en 2023 únicamente se diseñó el proyecto y se hicieron los cálculos. Aunque el objetivo es claro: introducir la generación de energía limpia y el consumo únicamente de la misma, en el proceso de saneamiento y depuración. Porque depurar agua residual conlleva numerosas derivadas, incluida la energética. 

Nilsa